Está de moda en la comunidad autónoma de Cataluña quemar cosas, preferentemente, fotografías del rey Juan Carlos I. Se aprecia y valora mucho esta actividad,e incluso no sería descabellado que estas acciones fuesen el germen de un nuevo deporte olímpico, oye, tú, que las habilidades hay que explotarlas y el "nen" nos ha salido todo un perito en flamas y soflamas. Y es curioso porque, quemar indiscriminadamente esa cantidad de papel con seguridad provoca un aumento de polución en el aire y, por tanto, también se causa un perjuicio ambiental que, paradoja de paradojas, estos "pirómanos de la realeza" no paran de denunciar de todos los modos posibles (asaltando piscinas, ocupando viviendas vacías y habitadas, acaparando subvenciones, etc.).
Se ve que a estos aficionados a la quema pública no les gusta el rey, es evidente. Que les cae gordo, vamos. Y expresan su disgusto con un ejercicio de sana y tolerante ciudadanía, gasolina y mechero en una mano (¿la izquierda?) y una foto en la otra (¿quizá la derecha?). Es todo un símbolo de la política y de la ideología. La derecha que explota, la izquierda que libera. ¡Qué le vamos a hacer, don Juan Carlos, entiéndalos usted, ser rey tiene unas cosas y ser republicano tiene las suyas, que seguramente son más puñeteras!
Y esto es que hemos vuelto a la Edad Media, a las piras en la plaza pública y en la universidad. La autodenominada progresía vuelve a los tiempos de las tinieblas. ¡Es el pueblo que habla, digo, que quema e incinera y socarra! ¡El pueblo explotado que se reúne y quema a su fantasma! ¡El fuego como símbolo: purificar, eliminar la mancha, limpiar! ¡El Rey ha sido quemado: vivan, y vivan bien (es decir, mejor que antes), los republicanos! ¡Sobre las cenizas de las fotografías asaremos butifarras y asaremos morcillas! ¡La explotación del rey dará paso a la explotación de nuestros cabecillas! ¡Qué felicidad tendremos, qué vida más vida!
No sé si esto pudiera o pudiese, o incluso pudiere,convertirse en una revolución francesa a la catalana, ¡qué risa, tía Marisa!, casi tres siglos después. Andan unos y otros (nacionalistas y socialistas) alentando con media boca a los incendiarios y censurándolos con la otra media. ¡Qué gente, qué tropa! Piden respeto por los símbolos pero, a la vez, que no se magnifiquen estas acciones que son, claramente, delictivas. Califican de "violencia" la quema pública de fotografías del rey pero, a la vez, manifiestan que no deja de ser una manera lícita de expresar una opinión antimonárquica. ¡Y en la leche una rata, señores políticos catalanes!
Ha encontrado el republicanismo nazi-catalán un filón precioso. Se empieza por quemar una foto y se continua quemando un libro, una bandera, una casa, un bosque, una persona, un pueblo, etc. El proceso es difícil de parar. Tan difícil como detener a los vulgares provincianos que pasan horas buscando fotografías del rey, grandes, pequeñas, en color, viradas en sepia, etc. Ejercicio y fe de provincianía, de catetismo decimonónico, propios de la España atrasada. Sí, sin duda, en Cataluña se manifiestan ahora mismo los signos de la regresión y de la involución cultural: lo manifiesta la intolerancia, la insolidaridad y la ignorancia de su clase política.
Y, oye, tú, nen, a estos tíos que queman fotografías, ¿por qué no les da por rechazar las monedas en las que está grabado el rostro de ese mismo monarca del que abominan? ¿Por qué no desprecian o queman o tiran por las alcantarillas todas las monedas de dos euros (2 €) o un euro (1 €) que caigan en sus manos? ¿Qué tiene el rostro del rey en una fotografía que no aparezca en una moneda? ¡Vaya progresía de mierda! ¡Qué republicanismo de salón! Queman la foto pero se guardan el euro (¡lo mismo que antes se guardaban las pesetas, claro!).
La comunidad autónoma vasca está presidida por Juan José Ibarreche. Pero Juan José Ibarreche ni respeta la Ley ni quiere respetarla y utiliza las instituciones para su propio y exclusivo interés y provecho. Estoy seguro de que a Juanjo Ibarreche sus gobernados no le causan ni un exiguo desvelo. Lo que a Juanjo Ibarreche le preocupa es su propia biografía y, en un"plus",su amadísimo, e intransferible, bolsillo.
Porque, puestos a no respetar la ley, en vez de proponer referendos bastardos y consultas ilegales y propias del caletre de un irresponsable manifiesto (o de lo que en otro tiempo se hubiera ventilado con la expresión "propia de un idiota o de un completísimo memo") podría haber apuntado hacia otros blancos (y no hay segunda lectura) como, por ejemplo, haber renunciado a la totalidad, o sólo, tan solo, a una parte de su sueldo, de sus dietas, de sus prebendas o de sus privilegios.
No hubiera estado nada mal. Imaginémonos la noticia, el titular increíble: "Juan José Ibarreche renuncia a su sueldo". Y el subtítulo: "El presidente de la comunidad autónoma protestará de esta manera, hasta el 25 de Octubre del 2008,contra la política opresora del estado español en los territorios vascongados".
Pero podemos esperar comiendo higos. Ni este déspota dará un paso atrás, ni nadie en su sub-gobierno (sub-gobierno no porque esté por debajo del nivel mínimo requerido -que también- sino por ser, obviamente, de menor rango que el nacional o estatal, es decir, el de Madrid) va a rectificar o reparar el daño ya cometido.
Lo peor: que un día después del increíble anuncio, nada ha ocurrido. Quiero creer que en una sociedad mejor formada y más consciente de sí misma que la actual, cualquier tipejo que se hubiera atrevido a proclamar semejante barbaridad hubiera tenido contados los días en el sillón y aun descontados, por vía de urgencia, cualesquiera derechos que pudiera haber obtenido a cobrar amortización o pensión. Pero quizá en nuestro país, y en nuestro tiempo, las instituciones estén llenas de Ibarreches y las calles de Juanjosés (o Juanjetes).
Por ejemplo, la vicepresidente/a (aquí sí hay ironía) del gobierno del Reino de España, dice con toda tranquilidad que lo del anuncio de Ibarreche es "un desvarío". Y acota "que lo más preocupante no es ya su contenido sino la radical desconexión de la realidad que demuestra". ¡Y sin energía para exigirle a este sujeto la dimisión inmediata, se queda en el limbo de la aceptación feliz del disparate y de la sinrazón, contenta, y diciéndose a sí misma "a otra cosa María Teresa, más ni sabes, ni quieres ni puedes hacer!"
En fin, que a Juanjo Ibarreche, presidente de una comunidad autónoma española, la ley le resbala. A Él simplemente le impulsa su Presidenticidad autónoma o la autonomía de su Presidencia: ¡vamos, que se lo pasa todo por "los que cuelgan con pelo", y lo mismo le ha dado por anunciar un referéndum ilegal para el otoño del 2008 que puede darle por proclamar el nacimiento de una nueva provincia vasca para la Navidad!
Y así estamos. Ibarreches-lobo que arremeten contra el/la ciudadano/a-oveja/o al que deben proteger, de las Vegas incapaces de concluir un razonamiento, Zpes sonriendo "bla bla bla soy Mr. Bean, Ibarreche y yo hablaremos nos diremos cositas", etc. ¡Qué gran escena para la política-terror de nuestros días: Zp e Ibarreche, mano a mano, sentados a una mesa, lanzándose, sobre un mapa con forma de piel de toro, conceptos, ideas, bloques temáticos, párrafos-guía, pensamientos cósmicos, pergeñando estrategias, planes, urdiendo quién sabe qué salvíficas soluciones, desurdiéndolas luego, jugando a las super o a las mega o a las ultrahiper-civilizaciones! ¡Qué goce! ¡Quien no quiera disfrutar con este panorama... es que no quiere!
Y se me viene a la mente, en estos días, un pobre hombre, rehuido por todos, feísimo, "el tábano de Atenas" o, también "el torpedo" denominado, "el hombre más justo de Atenas" en palabras de un discípulo suyo, un hombre que murió enseñando que el respeto a la ley es sagrado, Ibarreche, sagrado.
En principio, pensaba iniciar mi blog con las palabras "todo tiene un comienzo. Comienzan los amores (buenos y malos), comienza el alfabeto, la serie numérica, los años, los cursos escolares, comienzan los encuentros deportivos (y, en definitiva, todo tipo de encuentro). Sí, no hay duda, todo, todo tiene un comienzo: el universo, mi existencia, las vacaciones, mis deseos, etc."
Y digo que pensaba iniciar mi blog de esta manera porque ahora, cuando tecleo, de repente (¡oh, no!) vislumbro otro comienzo (¡maldita sea!). Un comienzo que ponga en cuestión todos los comienzos. Quiero decir, estoy pensando si, en realidad, algo alguna vez comienza... y recuerdo a Parménides y, por contraste, al "oscurísimo" jonio y, por suma, al estagirita.
Y ya, apenas transcurridos unos segundos, en este "fiat lux" mínimo, vulgar y silencioso, también hay estremecimiento y pavor y llanto. Otra vez estoy, en el fondo del fondo de todos los fondos -he de confesarlo-, horrorizado.
Lo bello, lo sublime, lo misterioso, lo telúrico, lo irremediable, lo porvenir, lo imprevisible... ¡Todo lo acepto! !Allá vamos o iremos, donde nos lleve el azar o la meticulosa traza de una inteligencia inescrutable!
¡Ea, la andadura comience, ya que nada podemos hacer contra nosotros mismos! Y que lo que ha de ser, sin ningún tipo de adjetivo, sea.